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Este primer patrón representa la oposición más frontal a la posible ampliación del museo en la comarca. Su principal objetivo es evitar que se lleve a cabo este proyecto y considera que la discusión debe centrarse en esta cuestión más allá de que haya otros temas relevantes relacionados con el desarrollo de la comarca. Aunque en las interpretaciones colectivas hemos asignado a este patrón una edad y una profesión ficticia a través de perfiles etnográficos, dentro de este mismo patrón confluyen diferentes generaciones, género, ocupaciones o incluso ideologías y posiciones políticas. Sus argumentos son contundentes: la posible ubicación del museo en el humedal de Murueta no respeta la legislación vigente, no existe información suficiente sobre el proyecto y las decisiones se han tomado en contra de la voluntad de la ciudadanía.
Unida a esta preocupación principal, se cuestiona el modelo de desarrollo turístico. En Urdaibai, al igual que otros lugares costeros de Euskadi, se percibe una gran masificación turística en la época estival. Este patrón narrativo construye sus opiniones desde la experiencia vivida con la gestión de San Juan de Gaztelugatxe. Las citas que avalan esta narrativa nos hablan de un espacio patrimonial público que ha dejado de estar disponible para los vecinos y vecinas de la comarca y que se ha “mercantilizado”. Este mismo caso se asocia directamente con el aumento del precio de la vivienda, la saturación de la red de transporte y la sustitución de una economía productiva por una oferta de servicios de baja calidad. En su opinión, la experiencia vivida en San Juan de Gaztelugatxe demuestra el potencial impacto negativo que tendría el museo en Urdaibai: “Pongas lo que pongas, va a venir gente y como ejemplo tenemos Gaztelugatxe, que eso está insoportable” (0677) / “Tenemos el precedente de San Juan de Gaztelugatxe, con el tema de Juego de Tronos, nos ha producido un poco de miedo y turismofobia y eso está ahí presente” (0157) / “Siempre caemos en el mismo error como unos novatos y si ves los sitios donde hay mucho turismo, la huella ecológica que dejan, los beneficios para quién son y lo que repercute a la vida propia de los habitantes del sitio y la calidad de vida baja muchísimo” (0234). De forma complementaria, alerta del impacto de este tipo de actuaciones en la vida diaria de los pequeños municipios.
“¿Dónde está Rocadragón? No es Rocadragón, es San Juan de Gaztelugatxe. Eta gero be bai da Erreserba Biosfera” (0508). / “Tenemos el precedente de San Juan de Gaztelugatxe, con el tema de Juego de Tronos, nos ha producido un poco de miedo y turismofobia y eso está ahí presente” (0157).
La transcripción literal de las opiniones recogidas muestra un estilo vehemente y enfado, pero no debe confundirse con falta de profundidad o matiz. Este patrón narrativo es compartido por muchos activistas y expertos medioambientales que ponen el acento en el impacto colectivo de una posible ubicación del museo en la zona, pero también por vecinos y vecinas que se preocupan por su calidad de vida y en el ocio.
Argumentos
De cara al futuro, le preocupa enormemente el modelo de gobernanza que se siente impuesto, de arriba hacia abajo. “Gaur eguneko prismatik begiratuta, larrialdi klimatikoa, ez dakit zer… Ezin dugu pentsatu betiko errezetak funtzionatuko duenik” (0117).
Finalmente, este patrón narrativo considera que el nombramiento de Reserva de la Biosfera en 1984 contenía el espíritu de convertirse en un espacio o “laboratorio” para experimentar en todo lo que podría hacerse en un entorno medioambientalmente protegido, aprender a ser pioneros en economía y tecnologías verdes o ser referentes internacionales en I+D verde. Considera que la protección y el desarrollo económico deben ser compatibles, pero “hay un límite ecológico, una línea roja, en la que el desarrollo no puede entrar”.
“El arte, en su versión corporativa y museificada, no puede ocuparlo todo. No debería aspirar a ocuparlo todo. Y menos aún un espacio que lleva décadas explicándonos —con aves, mareas y barro— sus límites” (0622).
“Urdaibaik aukera handiak ematen dauz laborategi bezala modelu ekonomiko berriak dimentsio ekosozialarekin martxan jartzeko” (0584).
“Siempre caemos en el mismo error como unos novatos y si ves los sitios donde hay mucho turismo, la huella ecológica que dejan, los beneficios para quién son y lo que repercute a la vida propia de los habitantes del sitio y la calidad de vida baja muchísimo” (0234).
De cara al futuro, ve oportunidades desaprovechadas en el primer sector, que representa la identidad histórica de la comarca: “gu gara itsasoa eta lurra”. Considera que Urdaibai tiene que ser pionero en recuperar ese primer sector en decadencia, crear un polo o food hub con espacios de consumo, almacenes, formación, venta de productos, cocina, servicios a escuelas y residencias locales. Esto ayudaría a paliar el “éxodo” que se produce cada mañana desde la comarca a Bilbao o Amorebieta para ir a trabajar fuera de la comarca.
“Hoy en día paseas por el puerto de Bermeo y te dan ganas de llorar, porque está abandonada la pesca, está abandonado el primer sector, también la agricultura de toda la zona” (0665).
“Alde batetik, itsasoa, beste alde batetik, lurra. Arlo horietan uste dut indartu egin beharreko ideiak sortu behar direla, baserri arloan eta baita itsaso arloan” (0805).
“Uste dut badauzela biharrixan nahiko eskualdean, erronka asko dekoguz eta uste dot horretara bideratu behar dala diru publikoa eta ez enpresa pribatuak eta aberatsak aberasteko” (0550).
En definitiva, este patrón no se opone por inercia. Está convencido de que se vive un momento trascendental para el futuro de la comarca. Quiere un Urdaibai con futuro, donde mar y tierra sigan siendo sustento real, y donde se apueste por la innovación verde en lugar de repetir modelos turísticos ya caducos.
Variantes
Dentro de este mismo “no rotundo” pueden distinguirse trayectorias distintas que convergen en el rechazo, pero que lo hacen desde marcos vitales, ideológicos y emocionales diferentes. Un primer subgrupo está formado por las personas más organizadas, con un discurso sólido centrado en la legalidad, la marisma, las aves y el estatuto de protección de la Reserva. Representan la capa más estructurada de la oposición. También destacan defensores del medioambiente de todas las edades, con alto nivel educativo y que se identifican como voces expertas, articulando su narrativa en torno a los límites ecológicos del territorio, la coherencia climática y el impacto acumulativo de la presión turística.
Al mismo tiempo, este patrón concentra una capa de sentido más profundo: un miedo territorial que combina turistificación, masificación y la posibilidad de una transformación irreversible de un espacio natural considerado único y precioso. Para muchas personas, la defensa del medioambiente opera como marco legítimo para expresar un temor más amplio: perder el control sobre un territorio que ya ha vivido procesos traumáticos de saturación turística —especialmente tras la experiencia de San Juan de Gaztelugatxe— y cuyos efectos siguen presentes en la vida cotidiana: presión sobre la vivienda, congestión, degradación del paisaje, precarización de la hostelería y la sensación de expulsión simbólica del propio lugar. La confluencia entre argumentos técnicos —legislación, biodiversidad, impacto ecosistémico— y emocionales —protección del modo de vida, recelo a la injerencia externa, desconfianza institucional— explica la fuerza inicial de este perfil, que agrupa sectores movilizados, activistas, expertos ambientales y vecinos y vecinas con vivencias directas del deterioro asociado al turismo masivo.
”Nik hau ez neban ezergatxik aldatuko, hemen badekogu mendixe, itsasoa, komunikaziño onak... Nik uste dot bihar dogun dana dekogula eta nik uste gu bizi garela museo baten barruen. Azkenian, nagusitzen zoazienean gehixau baliatzen dozu hori dana. Ahal dozu hondartzan egon, mendira jun edo lagunekaz trago batzuk hartzen egon. Ze gehixau bihar dozu?” (0691).
Evolución del perfil. Dentro de un análisis longitudinal del proceso de escucha, puede afirmarse que este patrón fue inicialmente el más representado en las primeras fases del trabajo, tal y como ocurre habitualmente en muestreos cualitativos basados en bola de nieve, donde tienden a aparecer primero las voces más movilizadas e involucradas. Sin embargo, a lo largo de los meses y conforme la escucha se ha ampliado y diversificado, una parte significativa de estas narrativas iniciales se ha ido desplazando hacia el patrón número 2, que al finalizar este proceso de escucha constituye el espacio narrativo más prevalente.
Los espacios de interpretación colectiva han dado muestra de cómo, al representar estos patrones de manera simplificada y hablar de actitudes tipo NIMBY (“lejos de mi casa”, “not in my back yard”, por sus siglas en inglés), las personas representativas de este patrón, al verse representadas en el mismo en las interpretaciones colectivas de la información, han matizado su discurso hacia posiciones más propias del patrón número 2.
“Guk ez diogu esango museoari anpliazio bat egin behar daben edo ez, baina esango diogu Urdaibaien ezin dala izan.” (0150 - contraste de Bermeo) (25/06/2025)
“Bilboko Guggenheim Museoak handipen bat aurkitu dezala lege aldetik egokitzen dela, gizarteak onartu egiten duenak, eta orduan egin dezala aurrera. Bere beharrizanak bete ditzala, baina ez herritarren lepo. Ez eskualde guzti baten etorkizunaren lepo, hori ez da onargarria.” (0150 - segunda iteración) (29/10/2025)
Desde una perspectiva metodológica, y siguiendo el marco interpretativo validado por AC4–Columbia University, este tipo de desplazamientos en segundas iteraciones de la escucha y tras las interpretaciones colectivas no deben entenderse como una sustitución lineal, sino como una evolución natural del ecosistema narrativo: a medida que avanza la escucha, emergen voces menos polarizadas que buscan integrar la crítica a la ampliación del museo con la necesidad de abrir una conversación más amplia sobre el desarrollo de la comarca.